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Paseando por la Mente

Psicología, Educación y Desarrollo Personal

mes

febrero 2016

El color de tu día está en tus manos

El color de tu día

Hoy es 29 de Febrero. Hoy tenemos la oportunidad de disfrutar de un día de más, un día extra, un regalo de este año.

¿De qué color te gustaría que fuera? ¿Qué vas a hacer para que sea así? Hoy, como cada uno de los días de nuestra vida, tenemos el poder de decidir qué filtro nos ponemos, con qué gafas vemos el mundo. ¿Quiere decir esto que todos los días pueden ser perfectos, que nada malo nos pasará? Por supuesto que no. Pero siempre existe la posibilidad de hacer el día más bonito, de elegir su color, de regalarnos un momento especial que disipe las nubes. ¿Cuáles son esas pequeñas cosas que te hacen feliz, que pueden cambiar todo en un instante? Un bombón de chocolate, un croissant caliente, un café al sol, tu canción favorita, las vistas desde tu ventana, la sonrisa de esas personitas que te alegran el corazón, una imagen, un mensaje… Cualquier cosa puede cambiar el color de tu día, y en tus manos está elegir.

¿De qué color vas a hacer que sea el día de hoy?

 

Yo soy Yo, Tú eres Tú

Tú eres tú

Terminamos el fin de semana con esta interesante cita de Fritz Perls.

¿Cuántas veces hemos intentado cambiar por complacer al otro? o ¿Cuántas veces hemos tratado de que el otro cambie para amoldarse a la idílica imagen que de él/ella habíamos creado en nuestra mente? ¿Ha funcionado realmente alguna vez? Da que pensar…

Tanto si pretendemos renunciar a una parte de nuestra esencia por agradar a otra persona, como si lo que queremos es que ella renuncie a una parte de su ser, entonces, ¿a quién estamos queriendo? y ¿A quién deseamos que quieran? Conviene plantearse esta cuestión de vez en cuando.

¿Quiere decir todo esto que no debemos cambiar cuando decidimos compartir nuestra vida, de manera que sea, con otra persona? Por supuesto que no. El error viene de la renuncia a una parte esencial de nuestro ser, puede ser el más mínimo detalle, pero es algo que nos define como únicos en el mundo. Si la persona que llega a nuestra vida lo hace para ayudarnos a sacar la mejor versión de nosotros mismos, esa que ni siquiera nosotros conocíamos, esa que permanecía oculta en un cajoncito que no nos decidíamos a abrir, bienvenida sea.

Cuando se quiere a alguien, se le quiere como un todo, con sus luces y sus sombras, en sus días grises y en sus días de colores, como realmente es.

Tú eres tú y yo soy yo, y quizás juntos descubramos quienes verdaderamente somos. Quién sabe.

The Gift (El regalo): un corto para reflexionar

Este corto nos muestra la importancia de saber conservar nuestra propia individualidad, de ser los capitanes de nuestras vidas y no dejar que nadie nos quite ese papel, que solamente nosotros podemos asumir.

Por otro lado, también nos enseña que esto es compatible con compartir nuestro mundo con aquellas personas que quieran caminar a nuestro lado, ofrecernos una parte de ellos y aceptar la que nosotros les queramos regalar, teniendo presente siempre que cada uno será el protagonista de su propio cuento.

Somos arquitectos de nuestro propio destino

Como dijo Einstein, “Somos arquitectos de nuestro propio destino“.

¿Qué eliges construir hoy? Un muro, un camino, una puerta, una ventana, un palacio, un globo, un cohete espacial…

Tienes las herramientas, en tus manos está decidir cómo y para qué las utilizas.

Somos arquitectos de nuestro propio destino

La existencia no admite representantes

Somos los arquitectos de nuestra vida, inventores de nuestro camino, escritores de nuestra historia, pilotos del cohete estelar que nos llevará hasta donde queramos llegar. Porque sólo nosotros podemos ser los reyes y reinas de nuestro universo, “la existencia no admite representantes”.La existencia no admite representantes

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros

Todos conocemos la historia de la media naranja, de la persona que necesitamos para poder completar nuestras vidas, para que nuestro mundo termine de cobrar sentido. Imaginamos que sólo existe una persona en el universo que pueda hacernos sentir así, la buscamos incansablemente, nos cuestionamos si habremos encontrado ya o no. ¿Será él?, ¿Será ella?. Cuando creemos que al fin esa persona se ha cruzado en nuestro camino, no queremos dejarla escapar por nada del mundo, no concebimos nuestras vidas sin esa pieza clave que le da significado a todo lo demás.

Los orígenes del mito de la media naranja se remontan Aristófanes, cuyas enseñanzas recoge Platón en su obra El Banquete. Según cuenta, en un principio, la raza humana era prácticamente perfecta, con una forma esférica como una naranja, una cabeza con dos caras opuestas, cuatro brazos y cuatro piernas, y dos órganos reproductivos. Había tres clases de esta especie: uno compuesto de hombre-hombre, otro de mujer-mujer, y un tercero hombre-mujer, también llamado andrógino.

Según cuenta la leyenda, estos seres llegaron a compararse con los mismísimos dioses y trataron de invadir el Monte Olimpo. Ante semejante osadía, Zeus les castigó lanzándoles un rayo que partió por la mitad a cada uno de ellos. Desde entonces, cada ser anduvo haciendo esfuerzos por encontrar a su otra mitad de la que fue separada para poder recuperar su plenitud y, cuando se encontraban al fin, se abrazaban y se unían con tal deseo que perecían de inanición por no querer hacer nada la una sin la otra.

Todo cambia cuando nos damos cuenta de que no podemos perder a la persona a la que verdaderamente necesitamos para estar completos, porque ésta comparte nuestra alma desde que nacemos hasta el fin de nuestros días. Nosotros mismos. A lo largo del camino encontraremos compañeros de viaje, almas afines que nos darán la mano y pasearán junto a nosotros, quizás durante un tramo, quizás hasta el final, pero de ellos no depende nuestra plenitud. Cuando asumimos la responsabilidad de nuestro propio bienestar, soltamos la necesidad de aferrarnos a los demás y les dejamos espacio y libertad para elegir quedarse a nuestro lado, o emprender una ruta distinta a la nuestra.

Como bien dice John Lennon: “ya nacemos enteros” y “nadie en la vida merece llevar a sus espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta”.

 

No te necesito, te prefiero

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“No te necesito, te prefiero”. Esta frase de Walter Riso pone de manifiesto la esencia del motor que mueve las relaciones interpersonales sanas, sean del tipo que sean. Tanto si hablamos de pareja como de amigos o familiares, la base que sustenta el hecho de que dos personas decidan estar juntas debería ser precisamente la libertad de elección.

Cuando, por el contrario, se siente la fuerte necesidad de estar al lado de otra persona hasta el punto de no concebir la propia vida sin ella, se generan lazos de dependencia emocional que menoscaban su libertad. El bienestar emocional pasa a depender completamente de la disponibilidad de la otra persona, y se pierde el la capacidad de manejarse de forma autónoma e independiente por la vida.

Todo cambia cuando la perspectiva se convierte en “elijo estar estar a tu lado porque haces mi mundo más bonito, porque me siento bien cuando estoy contigo y mi alma resuena con la tuya, pero no porque te necesite para vivir”.

 

Cuando descubres que tú puedes ser el mejor

Como bien apunta Rafael Vidac, no necesitamos mendigar la aprobación de nadie cuando somos conscientes de que la que verdaderamente importa es la nuestra. Antes que la admiración de los demás, la que realmente nos nutre, nos da fuerzas y nos conecta con nuestro potencial personal, es la que nosotros mismos nos profesamos.

Cuando te das cuenta de que el amor que las personas de tu alrededor sienten por ti pasa primero por el que tú sientes por ti mismo, abandonas la necesidad de retenerlos en tu vida, disfrutas de la presencia de los que se quedan, y abres la puerta a los que prefieran salir.

 

Esta frase refleja el camino que debemos emprender cada uno de nosotros para atraer y consolidar relaciones sanas, y protegernos de la dependencia emocional que limita nuestras vidas.

amarse a uno mismo

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