Cuando descubres que tú puedes ser el mejor

Como bien apunta Rafael Vidac, no necesitamos mendigar la aprobación de nadie cuando somos conscientes de que la que verdaderamente importa es la nuestra. Antes que la admiración de los demás, la que realmente nos nutre, nos da fuerzas y nos conecta con nuestro potencial personal, es la que nosotros mismos nos profesamos.

Cuando te das cuenta de que el amor que las personas de tu alrededor sienten por ti pasa primero por el que tú sientes por ti mismo, abandonas la necesidad de retenerlos en tu vida, disfrutas de la presencia de los que se quedan, y abres la puerta a los que prefieran salir.

 

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