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“No te necesito, te prefiero”. Esta frase de Walter Riso pone de manifiesto la esencia del motor que mueve las relaciones interpersonales sanas, sean del tipo que sean. Tanto si hablamos de pareja como de amigos o familiares, la base que sustenta el hecho de que dos personas decidan estar juntas debería ser precisamente la libertad de elección.

Cuando, por el contrario, se siente la fuerte necesidad de estar al lado de otra persona hasta el punto de no concebir la propia vida sin ella, se generan lazos de dependencia emocional que menoscaban su libertad. El bienestar emocional pasa a depender completamente de la disponibilidad de la otra persona, y se pierde el la capacidad de manejarse de forma autónoma e independiente por la vida.

Todo cambia cuando la perspectiva se convierte en “elijo estar estar a tu lado porque haces mi mundo más bonito, porque me siento bien cuando estoy contigo y mi alma resuena con la tuya, pero no porque te necesite para vivir”.

 

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