No soy lo que me ha pasado,

Muchas veces llegamos a pensar que, de alguna manera, estamos condenados por nuestro pasado, por nuestras experiencias desafortunadas, nuestros errores, por aquello que hicimos o que no hicimos… Llegamos a creer que inevitablemente este patrón nos perseguirá siempre, repitiéndose de forma cíclica hasta el fin de nuestros días.

Sin embargo, tal y como afirma Jung, no somos lo que nos ha pasado, sino aquello en lo que elegimos convertirnos. No podemos borrar las vivencias que hemos experimentado, pero sí construir las que deseamos experimentar. De absolutamente todo podemos extraer algún aprendizaje que nos ayudará a tener más claro el camino que queremos recorrer, y el que no queremos para nosotros.

Toda parada en nuestro viaje tiene un sentido, un papel determinado, que es posible que no comprendamos en el momento en que nos ocurre, pero que nos servirá para decidir si nos bajamos o no en las siguientes paradas.

En definitiva, en nuestra vida decidimos nosotros, porque tenemos la capacidad de elegir transformarnos, y en nuestra mano está hacer uso de ella.

Como dice Harold Macmillan, “Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá”.

 

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