Deberíamos usar el pasado como trampolín y no

Quedarse aferrados a un pasado que nunca volverá nos impide ver las infinitas oportunidades que se abren ante nosotros. Es muy duro desprenderse de tiempos, momentos o experiencias que valoramos como mejores de los que tenemos en el momento actual. Sin embargo, anclarse en experiencias caducadas y lamentarse por lo que pudo haber sido y no fue no es más que una forma de auto-esclavizarse, y en muchas ocasiones las cárceles auto-impuestas son las que más libertad nos restan.

Como bien afirma Harold Macmillan, es preferible utilizar el pasado como un trampolín, un motor para impulsarse hacia el futuro con mayor proyección, con la sabiduría que nos otorga todo el bagaje de experiencias que tenemos a nuestras espaldas, y no como un sofá para acomodarse. El pasado es experiencia y aprendizaje, pero el futuro los elegimos nosotros.

En ocasiones es necesario atreverse a dar un salto al vacío para darse cuenta de que sabemos volar. 

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