Abandonar puede tener justificación, abandonarse no la

Hay momentos en la vida en los que podemos necesitar salir de ciertas situaciones, abandonar proyectos que habíamos emprendido o desistir en nuestro empeño por conseguir algo que ha demostrado no ser para nosotros. Es lícito que lo hagamos y no es un fracaso. A veces soltar demuestra más fortaleza que tratar de aferrarse a un lastre que nos impide avanzar, por mucho que nos duela. Lo que no podemos hacer bajo ninguna circunstancia es abandonarnos a nosotros mismos. No podemos olvidar que somos nuestra prioridad y que, por difíciles que sean las circunstancias, nuestra vida la dirigimos nosotros y con nuestras decisiones construimos nuestra historia.

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