Si construyes una casa cuyos cimientos sólo cuentan

Como bien dice el refrán, no conviene poner todos los huevos en la misma canasta porque, si esa canasta se nos rompe, nos quedamos sin nada. Esta frase de Wayne Dyer va un poco en el mismo sentido. Cuando nos dedicamos de pleno a algún aspecto de nuestra vida, ya sea una persona en particular, el trabajo, los hijos, el deporte etc. y, por cualquier circunstancia desafortunada, esa faceta de nuestra vida nos falla, nos encontramos de repente en un vacío existencial del que  nos puede resultar realmente difícil salir. Conviene tratar de equilibrar nuestros esfuerzos y dedicación a cuidar los distintos ámbitos de nuestra existencia que nos resultan gratificantes, y no dejarnos cegar por uno en particular y desvivirnos por él.

La vida es equilibro y es precisamente este equilibrio es que nos permitirá mantenernos en pie aunque nos tambaleemos cuando algo no va bien. Si algo falla, si algún punto flaquea, tenemos otros soportes en los que apoyarnos. Es por ello que debemos cuidar nuestras relaciones, cuidarnos a nosotros mismos y pararnos de vez en cuando a pensar en lo que realmente es importante.

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