No podemos cambiar, no podemos alejarnos de

Cualquier cambio o transformación que deseemos en nosotros mismos pasa primero por aceptar nuestro estado actual. Aceptar no es, ni mucho menos, sinónimo de resignarse, sino que se trata de un ejercicio de autoconciencia, de darse cuenta de dónde estamos y cómo somos. Sólo entonces podremos decidir la dirección en la que queremos evolucionar, pero primero tendremos que conocer y asumir nuestro punto de partida.