Este divertido corto nos muestra, de forma sencilla y paródica, el funcionamiento de los dos hemisferios de nuestro cerebro a la hora de expresar nuestras emociones.

La tradicional dicotomía entre hemisferio derecho emocional y hemisferio izquierdo racional dista mucho de la realidad. Sin embargo, sí que podemos comprobar cómo el resultado óptimo siempre se conseguirá cuando amos actúen de forma sincrónica y complementaria, como sucede en todos los trabajos de equipo.